viernes, 24 de mayo de 2013

LA CUEVA



San Agustín escribió seis libros sobre música, en el primero dice que la música viene de un recinto secretísimo (secretissimus penetralibus) al que hay que llegar siguiendo los rastros en nuestro interior.

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La alegoría más famosa de la filosofía es la alegoría de la caverna de Platón, donde sus habitantes contemplan unas sombras que se proyectan en los muros como su única realidad.  Cuando oyen una voz, creen que son las sombras las que hablan.  El filósofo es el que sale de la caverna y conoce los objetos reales de los que las sombras son copias planas y sin color.  El filósofo también descubre que las voces no eran como las sombras, que venían de otra parte, pero se oían tal cual son.

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La música es fundamentalmente un arte del tiempo, pero para desarrollarse necesita un lugar que recorrer, que avivar, que llenar; un dónde mover-se y con-mover.  Es en su espacialidad donde vamos a encontrar una coincidencia entre el nacimiento del rock nacional y la filosofía.  Este espacio común es la cueva o caverna.

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El rock nacional nace en el bar-teatro “La cueva” de Av. Pueyrredón, un refugio del encierro y el anonimato de la ciudad donde, a su vez, se encierra una juventud para hacer una música desconocida que la enajena de sus conciudadanos del exterior.  Así se conforma una cierta fraternidad, un grupo, una pertenencia.  La cueva o caverna es el primer hogar del hombre, su primer refugio y escenario.  La cueva es la matriz, el útero materno de la cultura, su caja de resonancia, siempre abierta a lo demás.

lunes, 6 de mayo de 2013

INTRODUCCIÓN

"Lo esencial es invisible a los ojos" parece un pleonasmo, ¿a qué más va a ser algo invisible sino a los ojos?  Sin embargo, no lo es.  Heidegger utiliza en muchas ocasiones la expresión "a los ojos" o "frente a la vista" para seguir reservando el verbo "ver" para significar otra cosa, como lo ha hecho siempre la tradición filosófica.  La cita completa del Principito es "Lo esencial es invisible a los ojos, no se ve bien sino con el corazón", es decir que ahí mismo ya se sugiere que "ver" es otra cosa.

En este sentido, "ver" es como "escuchar", porque aun cuando alguien nos esté oyendo nos parece que no nos escucha hasta que nos responde de alguna manera.  "Ver" y "escuchar" significan atender, comprender.

Aunque se haya dicho mucho sobre el rock nacional, el abordaje que se abre desde la filosofía arroja una nueva luz o una iluminación diferente.  ¿Cómo empezamos a ver y a escuchar, desde la filosofía, al rock nacional?  Esa es la pregunta implícita en esta introducción. 

Intentamos responder desde la literatura, la etimología y la metafísica.